SALMO 126

Canto de peregrinación.

Cuando el Señor cambió la suerte de Sión,

nos parecía que soñábamos:

2 nuestra boca se llenó de risas

y nuestros labios, de canciones.

Hasta los mismos paganos decían:

«¡El Señor hizo por ellos grandes cosas!».

3 ¡Grandes cosas hizo el Señor por nosotros

y estamos rebosantes de alegría!

4 ¡Cambia, Señor, nuestra suerte

como los torrentes del Négueb!

5 Los que siembran entre lágrimas

cosecharán entre canciones.

6 El sembrador va llorando

cuando esparce la semilla,

pero vuelve cantando

cuando trae las gavillas.

SALMO 127

Canto de peregrinación. De Salomón.

Si el Señor no edifica la casa,

en vano trabajan los albañiles;

si el Señor no custodia la ciudad

en vano vigila el centinela.

2 Es inútil que ustedes madruguen;

es inútil que velen hasta muy tarde

y se desvivan por ganar el pan:

¡Dios lo da a sus amigos mientras duermen!

3 Los hijos son un regalo del Señor,

el fruto del vientre es una recompensa;

4 como flechas en la mano de un guerrero

son los hijos de la juventud.

5 ¡Feliz el hombre que llena con ellos su aljaba!

No será humillado al discutir con sus enemigos

en la puerta de la ciudad.

SALMO 128

Canto de peregrinación.

¡Feliz el que teme al Señor

y sigue sus caminos!

2 Comerás del fruto de tu trabajo,

serás feliz y todo te irá bien.

3 Tu esposa será como una vid fecunda

en el seno de tu hogar;

tus hijos, como retoños de olivo

alrededor de tu mesa.

4 ¡Así será bendecido

el hombre que teme al Señor!

5 ¡Que el Señor te bendiga desde Sión

todos los días de tu vida:

que contemples la paz de Jerusalén

6 y veas a los hijos de tus hijos!

¡Paz a Israel!

SALMO 129

Canto de peregrinación.

¡Cuánto me han asediado desde mi juventud

–que lo diga Israel–,

2 cuánto me han asediado desde mi juventud,

pero no pudieron contra mí!

3 Clavaron un arado en mis espaldas

y abrieron largos surcos,

4 Pero el Señor, que es justo,

rompió el yugo de los impíos.

5 ¡Retrocedan llenos de vergüenza

todos los que aborrecen a Sión:

6 Sean como la hierba de los techos,

que se seca antes de ser arrancada!

7 Con ella, el segador no llena su mano,

ni cubre su pecho el que ata las gavillas.

8 Y nadie comenta al pasar:

«El Señor los ha bendecido».

Descienda sobre ustedes nuestra bendición,

en el nombre del Señor.

SALMO 130

Canto de peregrinación.

Desde lo más profundo te invoco, Señor,

2 ¡Señor, oye mi voz!

Estén tus oídos atentos

al clamor de mi plegaria.

3 Si tienes en cuenta las culpas, Señor,

¿quién podrá subsistir?

4 Pero en ti se encuentra el perdón,

para que seas temido.

5 Mi alma espera en el Señor,

y yo confío en su palabra.

6 Mi alma espera al Señor,

más que el centinela la aurora.

Como el centinela espera la aurora,

7 espere Israel al Señor,

porque en él se encuentra la misericordia

y la redención en abundancia:

8 él redimirá a Israel

de todos sus pecados.

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